Chubut refuerza los controles en ambientes acuáticos para combatir la pesca furtiva
La Secretaría de Pesca del Chubut mantiene activos los operativos de inspección fuera de temporada en ríos, lagos y lagunas de la provincia, con especial énfasis en la región cordillerana. Las tareas buscan resguardar la fauna ictícola y preservar los ecosistemas locales.
El Gobierno del Chubut, a través de la Secretaría de Pesca, mantiene un despliegue constante de inspección y fiscalización fuera de temporada en diversos ríos, lagos y lagunas de la provincia, con especial foco en los ambientes acuáticos de la región cordillerana. La iniciativa tiene como propósito central combatir la pesca furtiva, resguardar el recurso pesquero y garantizar la conservación de los ecosistemas locales.
En el marco de estas acciones, personal de la Dirección de Pesca Continental llevó adelante un operativo integral en la Laguna Willimanco, ubicada a pocos kilómetros del casco urbano de Esquel. Pablo Buono, titular del organismo provincial, detalló que los trabajos contaron con la participación de inspectores de Esquel, Trevelin y zonas aledañas, articulando tareas con efectivos de la Comisaría Segunda de la Policía del Chubut y del Ejército Argentino.
El despliegue territorial combinó patrullajes terrestres en camionetas y motocicletas con supervisión aérea mediante drones. Esta cobertura estratégica apunta a proteger a las truchas reproductoras durante la fase previa al desove, una etapa biológica crítica para la preservación de la especie. Como resultado del procedimiento conjunto, las autoridades labraron seis actas de infracción y aplicaron las sanciones correspondientes por incumplimiento de la normativa vigente.
Asimismo, Buono confirmó que, con financiamiento del Estado provincial y en coordinación con el propietario del predio lindero, se avanza en la instalación de cámaras vigía para asegurar el monitoreo continuo de la zona.
Por último, desde la Secretaría de Pesca reiteraron la importancia de no adquirir truchas a través de canales informales. La comercialización clandestina incentiva el furtivismo y degrada un recurso estratégico para la economía regional y el turismo deportivo. Además, representa un riesgo directo para la salud pública al no contar con controles bromatológicos ni garantizar la cadena de frío adecuada.