El alto precio de un escrache virtual: le dijo "chorra" a su vecina por Facebook sin pruebas y deberá indemnizarla con $ 2,4 millones
La Cámara de Apelaciones de Puerto Madryn ratificó un fallo ejemplar contra una comerciante que difamó públicamente a otra mujer acusándola de robarle dinero. La sentencia incluye una millonaria compensación por daño moral y la obligación de publicar una rectificación en la misma red social.
El uso irresponsable de las redes sociales y la rapidez con la que se viralizan las acusaciones infundadas volvieron a recibir un rotundo freno por parte de la Justicia. La Cámara de Apelaciones de Puerto Madryn confirmó en su totalidad un fallo de primera instancia que obliga a una comerciante local a pagar una indemnización de 2.450.000 pesos y a publicar una rectificación digital tras haber escrachado públicamente a su vecina, tildándola falsamente de ladrona.
El conflicto, que escaló rápidamente del ámbito virtual al judicial, pone sobre la mesa los límites de la libertad de expresión digital y el daño irreparable que pueden causar los falsos testimonios en plataformas masivas.
El detonante y la viralización del odio
La historia comenzó cuando una comerciante de indumentaria de Puerto Madryn descubrió que le habían vaciado la cuenta bancaria. A partir de una pista imprecisa brindada por una billetera virtual, la mujer apuntó directamente contra una vecina. Sin esperar ninguna confirmación oficial ni respaldo probatorio, decidió actuar por mano propia en el plano digital.
Ese mismo día, utilizando tanto su perfil personal como la cuenta comercial de su emprendimiento, realizó publicaciones en Facebook donde expuso la fotografía, el nombre y el apellido de la denunciada, acusándola de haberle clonado la tarjeta y sustraído 200 mil pesos. Lejos de quedar como un simple cruce, la maquinaria del ciberespacio hizo su trabajo: el posteo se compartió unas 350 veces y acumuló más de 200 comentarios, muchos de ellos incitando directamente a la violencia, al "escrache" y a las represalias callejeras.
Lejos de frenar, al día siguiente la agresora redobló la apuesta con un nuevo mensaje agraviante en el que la llamó abiertamente "chorra" y le lanzó una directa advertencia: "Te voy a arruinar". Paralelamente, radicó una denuncia penal por estafa que derivó en un violento allanamiento a la vivienda de la víctima, donde personal policial le secuestró todos sus dispositivos electrónicos. Sin embargo, la investigación judicial quedó en la nada y se archivó porque la empresa de pagos nunca respondió los requerimientos de la fiscalía. La acusación jamás pudo comprobarse.
La vía judicial y la condena ratificada
Ante el atropello a su honor y el perjuicio emocional generado, la vecina afectada decidió llevar el caso a la justicia civil. El 19 de marzo de 2026, el Juzgado Civil y Comercial N° 1 de Puerto Madryn hizo lugar a la demanda, fijando la condena económica en $ 2.450.000 -compuesta por 50 mil pesos en gastos notariales y 2.400.000 pesos en concepto de daño moral-, además de exigir una rectificación pública fijada por 15 días en la red social.
No conforme con esto, la defensa de la víctima apeló el fallo buscando elevar el monto resarcitorio y exigiendo que la disculpa pública se extendiera a medios gráficos impresos. Sin embargo, los magistrados de la Cámara de Apelaciones, Heraldo Enrique Fiordelisi y Julián Emil Jalil, desestimaron dicho recurso y confirmaron la sentencia original.
En sus fundamentos, el juez Fiordelisi subrayó que la reparación debe guardar estricta proporción con el canal donde se cometió la agresión: "La solución debe guardar relación con la naturaleza del agravio acreditado, el ámbito en que fue difundido y la necesidad de evitar una expansión desproporcionada del conflicto". De esta manera, el tribunal ratificó que la rectificación objetiva en el mismo entorno digital cumple acabadamente con el objetivo reparador de la justicia, cerrando un caso que sienta un claro precedente sobre la responsabilidad civil en las redes sociales.
Fuente: Diario Jornada