El método Conarpesa

El método Conarpesa, otro capítulo: Álvarez Castellano acusó de "mala leche" a la jueza que embargó el pesquero J. Barreiro

Equipo de Redacción ABC
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 Fernando Álvarez Castellano volvió a cargar públicamente contra la jueza Amorina Testino por la situación del pesquero J. Barreiro. La magistrada había ordenado levantar el embargo y la interdicción, pero el barco continuó inmovilizado por una demora posterior en la instrumentación de esa decisión. El dueño de Conarpesa dijo que no podía pensar otra cosa que la jueza hubiera actuado con "mala leche" y confirmó que llevará el caso al Consejo de la Magistratura.Fernando Álvarez Castellano volvió a escalar su enfrentamiento con la jueza Amorina Testino. Esta vez, el presidente de Conarpesa la acusó directamente de haber actuado con "mala leche" por lo ocurrido con el pesquero J. Barreiro, que continuó inmovilizado pese a que la magistrada ya había dispuesto levantar el embargo y la interdicción. El episodio agrega un nuevo capítulo a una relación que venía deteriorándose desde semanas atrás. Álvarez Castellano ya había acusado a Testino de "animosidad", había presentado como sospechoso que unas cuarenta sentencias laborales adversas a la empresa llevaran su firma y había anunciado que evaluaba promover un jury de enjuiciamiento. Ahora fue más lejos. "No puedo pensar otra cosa que haya actuado con mala leche", dijo el empresario al referirse a la continuidad de la inmovilización del J. Barreiro. También habló de una posible "mala praxis" judicial y confirmó que llevará el planteo ante el Consejo de la Magistratura. El dato central, sin embargo, introduce una contradicción que no es menor: Testino había resuelto justamente a favor de Conarpesa en el punto que originó la nueva embestida.

La jueza ordenó levantar el embargo y la interdicciónSegún la reconstrucción difundida por medios especializados, el 18 de agosto Testino dispuso levantar las restricciones que pesaban sobre el J. Barreiro. Conarpesa venía reclamando la liberación urgente del pesquero y sostenía que había cumplido con el depósito correspondiente a la condena que había dado origen a la medida. La resolución judicial llegó, pero el barco no salió. Antes de que pudiera completarse la instrumentación de la medida y enviarse el oficio correspondiente a Prefectura, Testino se excusó de seguir interviniendo en la causa. Esa situación generó una demora adicional y el pesquero permaneció amarrado. Es decir: la jueza a la que Álvarez Castellano acusa ahora de haber actuado con "mala leche" había ordenado previamente lo que la empresa estaba reclamando. Lo que se discute, entonces, ya no es si Testino decidió mantener el embargo. Decidió levantarlo. El conflicto está en lo que ocurrió después hasta que esa resolución pudiera hacerse efectiva.

De la "animosidad" a la "mala leche"El lenguaje del empresario también muestra cómo fue escalando la confrontación. Primero habló de "animosidad". Después puso bajo sospecha la existencia de unas cuarenta sentencias laborales desfavorables para Conarpesa. Ahora atribuyó directamente una intención negativa a la magistrada. No cuestionó únicamente una resolución o una demora procesal: dijo públicamente que no podía pensar otra cosa que Testino hubiera actuado con "mala leche". La diferencia importa. Un empresario tiene derecho a considerar equivocada una decisión judicial, puede apelarla, pedir su revisión y, si entiende que existe mal desempeño, recurrir al Consejo de la Magistratura. Otra cosa es atribuir públicamente intencionalidad personal a quien dicta esas decisiones, especialmente cuando, en este caso concreto, la magistrada había terminado resolviendo a favor del pedido de la empresa.

El método vuelve a repetirseEl nuevo episodio no aparece aislado. Durante las últimas semanas, Conarpesa quedó involucrada en una sucesión de conflictos con distintos actores de Chubut. Primero fueron los trabajadores efectivos de temporada que reclamaron ser convocados en Puerto Madryn. El conflicto terminó con 39 despidos con causa. Después fue el STIA, en medio de una conciliación obligatoria que la empresa impugnó y durante la cual Álvarez Castellano llegó a condicionar su presencia personal en una audiencia a que dirigentes sindicales se realizaran exámenes toxicológicos. Luego apareció la Justicia laboral. Álvarez Castellano cuestionó las aproximadamente cuarenta sentencias desfavorables y anunció que llevaría el caso de Testino ante el Consejo de la Magistratura. Ahora, después de que la propia jueza dispusiera levantar las medidas que pesaban sobre el J. Barreiro, volvió a acusarla públicamente. Esta vez de "mala leche".

El conflicto real existeEso no significa que el reclamo de Conarpesa por la demora carezca de importancia. Un buque inmovilizado genera costos, afecta su operatoria y también puede repercutir sobre tripulantes y trabajadores que no tienen responsabilidad alguna en la disputa judicial. Si una resolución ordenó levantar el embargo y la interdicción, corresponde que se explique con claridad por qué esa decisión tardó en materializarse. También corresponde determinar si la demora respondió simplemente a los pasos necesarios después de la excusación de Testino o si existió alguna irregularidad. Pero esa discusión debe darse sobre hechos y expedientes. Afirmar que una jueza actuó con "mala leche" supone algo diferente: atribuirle una voluntad deliberada de perjudicar. Y esa acusación requiere pruebas.

La jueza que supuestamente lo perseguía terminó fallando a su favorEl caso del J. Barreiro deja además una paradoja difícil de ignorar. Álvarez Castellano venía construyendo públicamente la idea de que Testino mantenía una actitud hostil hacia Conarpesa. Sin embargo, frente al pedido concreto de levantar las restricciones sobre el barco, la magistrada terminó resolviendo favorablemente para la empresa. La orden existió. Lo que falló fue su inmediata ejecución. Eso no elimina las dudas que puedan existir sobre la demora posterior, pero sí obliga a diferenciar una cosa de la otra. Porque una jueza supuestamente decidida a perjudicar a Conarpesa terminó dictando precisamente la resolución que Conarpesa necesitaba. Aun así, terminó acusada de actuar con "mala leche".Otro capítuloTrabajadores, sindicato, Secretaría de Trabajo y ahora Justicia. La lista de conflictos alrededor de Conarpesa sigue creciendo. En cada caso existen discusiones distintas y no corresponde reducirlas a una única explicación. Pero la forma en que su presidente responde públicamente empieza a mostrar una constante: cuando aparece una decisión que considera perjudicial, el conflicto rápidamente deja de ser solamente laboral, administrativo o judicial y pasa a tener nombres y apellidos. Esta vez fue Amorina Testino, la jueza que primero fue acusada de "animosidad", después quedó bajo amenaza de jury y ahora fue señalada públicamente por supuestamente actuar con "mala leche". Todo después de haber firmado la resolución que ordenaba liberar el barco que originó la pelea.

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