En Puerto Madryn fabricaron con impresión 3D la primera silla de ruedas infantil de la Patagonia
Richard Haller, un vecino de Puerto Madryn dedicó diez días de trabajo voluntario para fabricar una silla de ruedas infantil mediante impresión 3D. El proyecto, impulsado por una ONG internacional, permitió que una niña de cuatro años recibiera un dispositivo adaptado a sus necesidades y a un costo mucho menor que el de una silla comercial.
En diálogo con Madryn Ahora, el creador de la silla contó cómo fue el proceso y la emoción que significó ver a la pequeña utilizarla por primera vez.
Explicó que el contacto surgió a través de una organización internacional que vincula a familias que necesitan una silla de ruedas con personas que cuentan con impresoras 3D y pueden fabricarlas de manera solidaria.
"Me anoté, me registré, vi que estaba el proyecto de esta chica acá en Puerto Madryn y reclamé para poder hacer esa silla. Ellos nos envían todos los archivos digitales y nosotros nos ponemos a imprimir", relató.
Diez días de trabajo y tres impresoras funcionando sin parar
La fabricación demandó alrededor de diez días de trabajo continuo con tres impresoras funcionando día y noche.
El proyecto implicó imprimir unas 50 piezas que luego fueron ensambladas como un rompecabezas para dar forma a la silla. Además, requirió alrededor de 10 kilos de filamento PETG, 1,5 kilos de TPU -un material flexible similar a la goma-, además de ruedas, bulones, rodamientos y otros componentes.
Si bien el costo de los materiales es significativo, destacó que el trabajo de quienes participan en estos proyectos es completamente voluntario, lo que permite reducir considerablemente el valor final respecto de una silla comercial.
"Lo más emocionante fue verla usarla"
Tras finalizar el armado, la silla fue entregada a la familia, aunque antes debió ser evaluada por la kinesióloga de la niña para comprobar que fuera adecuada.
Una vez obtenida la aprobación, llegó el momento más esperado.
"Lo más emocionante fue cuando la familia me mandó las imágenes de la nena usando la sillita. Se la veía cómoda, contenta y ya la estaba utilizando. Eso fue lo más gratificante", expresó.
Como regalo adicional, también imprimió una pequeña silla de ruedas de juguete con una princesa, inspirada en la que recibió la niña, para que pudiera jugar y familiarizarse con ella.
Un proyecto pionero en la región
Según explicó, se trata de la primera silla de ruedas infantil fabricada mediante impresión 3D en la Patagonia.
"En el mapa de la organización aparecen todas las sillas entregadas y las familias que están esperando. En la Patagonia esta era la única", señaló.
La iniciativa demuestra cómo la tecnología y el trabajo solidario pueden mejorar la calidad de vida de las personas, acercando soluciones accesibles a familias que necesitan equipamiento especializado.