"Éramos los más chicos, pero ya éramos hombres": la conmovedora carta de un marino para hallar a su compañero de guardia tras 37 años
Alejandro tenía 18 años y Germán 17 cuando navegaban las aguas más peligrosas del sur en el buque gasero "Lavoisier". Hoy, a sus 55 años, el primero lanzó un mensaje en el grupo "Marinero Puerto Madryn" para reencontrarse con aquel amigo cuyo apellido nunca aprendió a escribir, pero cuyo recuerdo guardó toda la vida
En la era de la inmediatez y el olvido, una publicación en un grupo de Facebook de la comunidad marítima ha logrado detener el tiempo. Alejandro, un exmarino que hoy reside en el barrio porteño de Villa del Parque, decidió romper el silencio de décadas para buscar a Germán, el compañero con el que compartió madrugadas de café, tormentas que parecían el fin del mundo y la soledad del alta mar a finales de los años 80.
La historia se remonta a febrero de 1989. A bordo del Lavoisier, un gigante de la empresa alemana Navigas, dos adolescentes cargaban con la responsabilidad de 27 tripulantes. Germán, con apenas 17 años, era el timonel que mantenía el rumbo en el Estrecho de Magallanes; Alejandro, de 18, el que subía de la sala de máquinas con una taza de café para "hacerle el aguante" en el puente de mando.
Memorias de un océano indomable
"El barco era gigante, pero parecía papel en un lavarropas", recuerda Alejandro en su emotivo posteo. En su relato, describe experiencias que, según él, son "intransmitibles" para quien no ha navegado: desde ver grupos de tiburones y ballenas curiosas, hasta el terror silencioso de sentir que la proa se hundía para siempre en el Atlántico Sur mientras extraían gas en la boya de San Sebastián.
"Me hacía el hombre, pero por dentro me estaba despidiendo de todos mis seres queridos en silencio", confiesa hoy, a los 55 años, al recordar la bravura del mar frío que forjó una amistad que el tiempo no pudo borrar.
El enigma del apellido
El gran obstáculo de esta búsqueda es el tiempo y la ortografía. Alejandro busca a un hombre rubio que hoy debería rondar los 54 o 55 años, cuyo apellido suena como "Simscha", "Cimpcha" o "Zimpcha". La última vez que se vieron fue en un puerto de Rosario, posiblemente en Puerto San Martín, donde los padres de Alejandro los buscaron para llevar a Germán a la terminal de ómnibus.
"Muchas veces te busqué para tomar una cerveza, pero no sé cómo se escribe tu apellido", escribe Alejandro, quien hoy tiene dos hijos, Cami y Nachi, a quienes les cuenta estas historias que parecen "películas exageradas".
Un llamado a la comunidad náutica
La publicación no solo busca un nombre, sino rescatar una vivencia compartida. "Nuestra experiencia no puede morir sin que la contemos", sentencia Alejandro, quien asegura que cada vez que ve a un joven de 17 años hoy, no puede evitar emocionarse al recordar que a esa edad ellos ya eran parte del funcionamiento de un buque internacional en condiciones extremas.
El mensaje cierra con una promesa simple pero poderosa: una cerveza para brindar por las toninas, los albatros y aquel timón que Germán sostenía con firmeza mientras el resto del mundo dormía confiado.
¿Lo conocés?Si tenés información sobre Germán "Simscha" (o similar), quien navegó en el buque Lavoisier entre 1988 y 1989, podés comunicarte a través del grupo de Facebook "Marinero Puerto Madryn" o difundir esta noticia para que el mensaje llegue a su destino.