Langostino argentino varado en Brasil: Incertidumbre por la carga y millones en juego
Las 4.000 toneladas de langostino que transportaba el buque Maersk Lanco continúan bajo incertidumbre tras el incendio que obligó a desviar la embarcación hacia Brasil. Aunque se restableció la energía de los contenedores refrigerados, todavía no hay certezas sobre el estado de la mercadería. El silencio de las empresas y la preocupación por las eventuales pérdidas económicas marcan el escenario.
El destino de unas 4.000 toneladas de langostino argentino que viajaban hacia Europa se convirtió en una preocupación para el sector pesquero. El incendio registrado a bordo del buque Maersk Lanco, a comienzos de septiembre, interrumpió el suministro eléctrico de los contenedores refrigerados y abrió un interrogante sobre la conservación de la carga.
La embarcación debió desviarse hacia Salvador de Bahía, Brasil, donde quedó a la espera de reparaciones y de las evaluaciones correspondientes. Si bien el servicio eléctrico de los contenedores fue restablecido, todavía no se difundieron datos concluyentes que permitan determinar si el producto sufrió alteraciones durante el incidente.
La principal incógnita pasa por conocer cuánto tiempo permaneció cada contenedor sin refrigeración y qué temperaturas alcanzó la mercadería. Esa información será determinante para establecer si se mantuvieron las condiciones necesarias para conservar el langostino congelado y si una parte del cargamento podría haber resultado afectada.
Hermetismo en el sector: «Nadie sabe nada y nadie quiere hablar»
Mientras se aguardan respuestas, el episodio está rodeado de cautela y pocas precisiones por parte de las empresas involucradas.
Un empresario argentino vinculado con la actividad pesquera, que estuvo en España tras participar de un encuentro del sector en Vigo, describió el clima que encontró entre los actores de la industria.
«Nadie sabe nada y nadie quiere hablar», señaló al referirse a la falta de certezas sobre lo ocurrido con la carga.
El empresario también expresó preocupación por las posibles consecuencias económicas y por el papel que deberán asumir las compañías aseguradoras si las pericias determinan que hubo daños en la mercadería.
«Están todos muy preocupados, están afilando los dientes los seguros», sostuvo, en alusión a las eventuales disputas que podrían surgir en torno a las coberturas y las responsabilidades por las pérdidas.
Según su interpretación, parte del hermetismo respondería a la intención de evitar que la situación genere alarma entre los compradores internacionales. Sin embargo, el propio empresario aclaró que no cuenta con información concreta que permita confirmar daños o dimensionar el perjuicio económico.
Los registros de temperatura, una clave para determinar los daños
La magnitud de las posibles pérdidas dependerá de los resultados de las evaluaciones técnicas y sanitarias. Los sistemas de monitoreo de los contenedores permiten reconstruir las condiciones de temperatura durante el transporte, una herramienta fundamental para determinar si se comprometió la cadena de frío.
Con esos registros se podrá establecer cuánto duró la interrupción del suministro eléctrico, qué temperaturas se alcanzaron y si el producto permaneció dentro de los parámetros de conservación requeridos.
En caso de comprobarse daños, también habrá que determinar qué cobertura corresponde y cómo se distribuyen las responsabilidades entre las partes involucradas. Por el momento, no se conocen resultados definitivos ni existe una estimación oficial sobre el monto de las eventuales pérdidas.
Entre las empresas con actividad en la Patagonia mencionadas en informaciones del sector figuran Conarpesa, Red Chamber e Iberconsa, junto con otras firmas exportadoras. No obstante, resta confirmar cómo se distribuye exactamente el cargamento y cuál es la situación particular de cada compañía.
La demora también complica el negocio europeo
El problema no se limita a la conservación de las 4.000 toneladas de langostino. La demora del buque también puede afectar los plazos comerciales previstos para la llegada del producto al mercado europeo.
De acuerdo con estimaciones difundidas en el sector, el arribo podría desplazarse hasta comienzos de enero de 2027. Si ese plazo se confirma, la mercadería llegaría después de una etapa comercial clave para las ventas vinculadas con las fiestas de Navidad y Año Nuevo.
Para las empresas exportadoras, el retraso puede representar complicaciones en la entrega de los pedidos, la reorganización de las operaciones y el cumplimiento de los compromisos asumidos con sus clientes.
La situación mantiene abiertos dos interrogantes centrales para la actividad pesquera patagónica: qué ocurrió con el langostino durante la interrupción de la cadena de frío y qué impacto tendrá la demora sobre las operaciones comerciales previstas.
Por ahora, no hay elementos suficientes para afirmar que la carga se haya perdido ni para calcular el perjuicio económico. Mientras se esperan los resultados técnicos, las 4.000 toneladas continúan en el centro de una incertidumbre que involucra mercadería, seguros y negocios millonarios para la industria pesquera argentina.
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Langostino varado en Brasil: 4.000 toneladas bajo sospecha y millones en juego
El incendio del buque Maersk Lanco puso en alerta al sector pesquero argentino. A bordo quedaron unas 4.000 toneladas de langostino con destino a Europa y todavía no hay certezas sobre el estado de la mercadería.
El fuego afectó el suministro eléctrico de los contenedores refrigerados. Aunque la energía fue restablecida, resta determinar cuánto tiempo se interrumpió la cadena de frío y si el producto sufrió daños.
«Nadie sabe nada y nadie quiere hablar», resumió un empresario argentino tras participar de un encuentro pesquero en Vigo, España.
La preocupación también alcanza a las aseguradoras, ante las eventuales pérdidas que podrían surgir si se confirma que la carga fue afectada.
A eso se suma una demora que podría postergar la llegada del langostino hasta enero de 2027, con posibles consecuencias sobre las ventas previstas para Navidad y Año Nuevo.
Por ahora, no hay confirmación de mercadería perdida. Pero las dudas crecen y hay millones en operaciones comerciales en juego.