Los latidos del ayer en la calle 25 de Mayo: dos comercios que mantienen vivo el espíritu de pueblo
Una recorrida por la verdulería de Pipo Garate y la emblemática Casa Mickey despertó recuerdos y puso en valor a los negocios familiares que conservan el trato cercano con los vecinos de Puerto Madryn.
Pipo Garate y Pichón Fernández protagonizan una historia marcada por la cercanía, los recuerdos y la permanencia de dos comercios tradicionales de Puerto Madryn.
Una caminata por la calle 25 de Mayo de Puerto Madryn se convirtió en un viaje hacia el pasado y en un reconocimiento a esos comercios familiares que todavía conservan la cercanía y el trato personalizado con cada vecino.
La primera parada fue en la verdulería de Pipo Garate. Entre frutas, verduras y conversaciones cotidianas, una vecina volvió a encontrarse con aquellas costumbres que forman parte de sus recuerdos.
"Él me llamó por mi nombre. Fue una caricia al corazón, una atención humana, personalizada y desbordante de afecto", relató sobre el encuentro.
Dentro del comercio, los detalles terminaron de despertar la nostalgia: los clientes que ingresaban saludando a Pipo por su nombre, las conversaciones sobre la familia y hasta los huevos acomodados de a media docena y envueltos en papel de diario.
"Por un momento de ensueño, volví a estar en mi pueblo", expresó la vecina, quien destacó que en esas escenas cotidianas todavía permanecen las relaciones humanas de otros tiempos.
Casa Mickey, otro emblema de la calle 25 de Mayo
La recorrida continuó al cruzar la calle, donde se encuentra la histórica Casa Mickey, atendida por Pichón Fernández.
Allí se produjo otro encuentro cargado de recuerdos. La conversación giró alrededor de la vida, la transformación de Puerto Madryn, el paso de los años y la historia del bazar.
Casa Mickey comenzó como un pequeño comercio y con el tiempo logró crecer, pero manteniendo el carácter familiar y la cercanía con quienes durante años recorrieron sus góndolas.
La caminata terminó transformándose así en un homenaje a Pipo, Pichón y los negocios familiares de Puerto Madryn que continúan formando parte de la vida cotidiana y de la memoria de sus vecinos.
"Celebro profundamente que nuestro comercio local, el de toda la vida, siga apostando con tanto amor y firmeza a la ciudad. Porque mientras ellos sigan abriendo sus puertas cada mañana, el corazón de nuestro pueblo seguirá latiendo", concluyó.