Murió Alfredo Rinke, el piloto argentino que participó en el ataque a la fragata HMS Broadsword

El comodoro retirado de la Fuerza Aérea Argentina falleció a los 70 años en Córdoba. Durante la guerra de 1982 participó en misiones de combate a bordo de aviones A-4B Skyhawk y fue conocido como el "Numeral de Hierro".

Equipo de redacción de Madryn Ahora
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La comunidad de veteranos de Malvinas y la Fuerza Aérea Argentina despidieron al comodoro retirado Carlos Alfredo Rinke, quien falleció a los 70 años en la ciudad de Córdoba, donde residía junto a su familia. Durante la Guerra de Malvinas, en 1982, protagonizó distintas misiones aéreas contra la flota británica y se convirtió en uno de los referentes de la aviación militar argentina.

Nacido en febrero de 1956, Rinke se formó en la Escuela de Aviación Militar durante la década de 1970. Con poco más de 20 años y apenas tres de carrera militar, debió asumir la responsabilidad de participar en la defensa de la soberanía argentina durante el conflicto del Atlántico Sur.

A bordo de los cazabombarderos Douglas A-4B Skyhawk del Grupo 5 de Caza, con base en la V Brigada Aérea, participó en operaciones que quedaron marcadas en la historia de la guerra.

El "Numeral de Hierro"

Durante el conflicto, Rinke se desempeñó como numeral del entonces capitán Pablo Carballo, con quien volaba bajo los indicativos "Cruz" y "Fierro". Fue Carballo quien le puso el apodo de "Numeral de Hierro".

En distintas entrevistas, el propio Rinke explicó el origen del sobrenombre: "El numeral es la posición en las escuadrillas; hay un guía adelante y el numeral va acompañando. El apodo surgió porque yo era muy efectivo, participé en todas las misiones que me tocaron y regresé de cada una".

Una de las principales tácticas utilizadas por los pilotos argentinos fue el vuelo rasante sobre el mar, a velocidades superiores a los 800 kilómetros por hora y a escasos metros del agua, para intentar eludir los radares y los misiles británicos.

Al recordar aquellas operaciones, Rinke destacaba el compromiso de los pilotos argentinos y los riesgos que enfrentaban durante cada incursión.

Las misiones durante la guerra

Rinke participó en seis de las 505 salidas operativas realizadas por la Fuerza Aérea durante el conflicto. Sus misiones se desarrollaron desde la base continental de Río Gallegos.

El 23 de mayo participó en el ataque al destructor británico HMS Antelope, junto al teniente Luciano Guadagnini. La incursión provocó graves daños en el buque, que terminó hundiéndose al día siguiente, después de que una bomba detonara durante las tareas para desactivarla. Guadagnini fue derribado durante esa misión.

Dos días después, el 25 de mayo, Rinke y Carballo atacaron en vuelo rasante a la fragata HMS Broadsword. Una fotografía tomada por un marino británico registró a los dos aviones A-4B aproximándose a baja altura sobre el agua, bajo fuego de artillería.

En esa misma jornada, los aviones de sus compañeros Velasco y Barrionuevo impactaron contra el destructor HMS Coventry, que terminó hundiéndose. La escuadrilla logró regresar sin sufrir bajas.

Otra de las operaciones en las que participó tuvo lugar el 8 de junio en Bahía Agradable, donde Rinke integró las cuadrillas que atacaron a los buques de desembarco británicos RFA Sir Galahad y RFA Sir Tristan.

El recuerdo de sus compañeros

Para Rinke, la experiencia de la guerra permaneció presente a lo largo de su vida. Al recordar a los compañeros que no regresaron, expresaba: "No se puede salir de ahí. Es un pacto de sangre. Salir con un compañero y volver sin él... eso no se olvida. Era cuestión de segundos, de suerte".

También remarcaba que las operaciones aéreas eran el resultado del trabajo conjunto de numerosas personas, más allá de quienes pilotaban los aviones.

"El piloto es la punta de una larga cadena. Detrás hay mecánicos, armeros, radares, meteorólogos. Sin ellos, nada hubiese sido posible", sostenía.

Su vida después de la Fuerza Aérea

Tras completar más de 30 años de servicio militar y retirarse con el grado de comodoro, Rinke dedicó su vida a su familia y a su fe católica.

Estaba casado con María Gabriela Fierro, era padre de cinco hijos y abuelo de 12 nietos. Su espiritualidad, que durante la guerra lo llevaba a rezar el Rosario antes de las misiones, continuó siendo una parte central de su vida. También se desempeñó como ministro extraordinario de la Eucaristía.

En 2025 cumplió un anhelo personal al recorrer a pie los más de 700 kilómetros del Camino de Santiago, en España. La travesía duró más de un mes y la realizó en soledad.

Al referirse a esa experiencia, dejó una frase que reflejó el vínculo que mantuvo con sus compañeros caídos: "Llevé a mis compañeros caídos conmigo. Sentí su compañía en todo momento".

Con su fallecimiento, la aviación argentina despide a uno de los veteranos que participaron en las operaciones aéreas durante la Guerra de Malvinas. Su historia quedó ligada a las misiones de combate y al recuerdo de quienes compartieron con él aquella experiencia.

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