Puerto Madryn

¿Qué pasa con las ballenas en el Golfo Nuevo?: el análisis de los científicos sobre las muertes de esta temporada

Científicos y veterinarios trabajan contrarreloj para determinar las causas de la muerte de ballenatos y ejemplares adultos en las costas de Península Valdés. Descartan contaminación generalizada en el agua y piden prudencia frente a la desinformación.

Equipo de redacción de Madryn Ahora
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La aparición de ballenas muertas en las costas de Puerto Madryn y Península Valdés encendió las luces de alarma entre los investigadores. En las últimas semanas, los equipos científicos detectaron una cantidad de ballenatos superior a la habitual y comenzaron a registrar casos de ejemplares adultos y subadultos, una situación que requiere especial atención.

Para conocer el estado de las investigaciones, la médica veterinaria Marcela Uhart -especialista en salud y conservación de fauna silvestre- detalló cuáles son las principales hipótesis que se analizan y qué aspectos todavía deben confirmarse. Uhart dirige el Programa de Salud Global de Wildlife Conservation Society para América Latina y participa del Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral, que registra las muertes en la región desde 2003.

Ballenatos: una mortalidad por encima de lo habitual

El seguimiento científico sostenido durante más de dos décadas permite comparar cada temporada y detectar cambios en los patrones de mortalidad. Según explicó la especialista, este año la cantidad de crías muertas se apartó de los registros habituales, sumado a la aparición de adultos y juveniles, cuyas muertes son menos frecuentes en el Golfo Nuevo.

"Este año en tema de ballenatos se salió un poco de ese patrón, así que por eso la llamamos inusual", señaló Uhart, al recordar que se vivieron episodios similares en 2022 y 2024.

En el caso de los ballenatos, una de las líneas de investigación apunta a la bacteria Erysipelothrix, vinculada a las lesiones cuadradas observadas en varios ejemplares. No obstante, la especialista advirtió sobre la prudencia necesaria en el análisis: "La sola presencia de la bacteria no indica que la muerte se produce". Asimismo, recordó que el microorganismo no es desconocido y existen antecedentes de muertes asociadas anteriores a 2016, por lo que ahora se investiga qué factores ambientales o climáticos intensificaron el fenómeno esta temporada.

La mira en la marea roja para los ejemplares adultos

Para las muertes de ballenas adultas y subadultas, la hipótesis principal gira en torno a las floraciones algales nocivas, conocidas como marea roja. Estos eventos generan toxinas que ingresan en la cadena alimentaria y afectan a los animales que consumen plancton contaminado.

Al respecto, Uhart indicó: "Las ballenas empiezan a alimentarse cuando están acá en la primavera, hay floraciones de plancton y ellas tienen hambre porque están amamantando en ayunas y entonces, bueno, comen y por ahí se intoxican de esa manera".

Para corroborar esta teoría, se analizan muestras del alimento disponible y de los animales fallecidos con la colaboración del Laboratorio de Fitoplancton de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (Trelew) y del INIDEP (Mar del Plata), donde se realizan los estudios de biotoxinas.

¿Existe riesgo para las personas?

Ante la circulación de versiones sobre una supuesta contaminación generalizada en el agua del Golfo Nuevo, Uhart pidió cautela y llevó tranquilidad a la comunidad: "No hay ninguna otra especie marina que vive en el agua del Golfo Nuevo en este momento tenga ningún problema [...] Me parece que nos hacemos un desfavor enorme lanzando información falsa, sin sustento científico".

La veterinaria recalcó que la bacteria investigada es común en el ambiente marino y que los controles oficiales de calidad de agua y las vedas por marea roja funcionan de manera estricta para proteger a la población.

Un trabajo conjunto y a la espera de datos definitivos

Investigar estas muertes demanda un enorme despliegue logístico y físico para la recolección y traslado de muestras a laboratorios especializados, con el valioso aporte de investigadores del CENPAT-CONICET y otras instituciones.

Por el momento, los especialistas consideran prematuro aventurar una cifra final de decesos. Para dimensionar el problema con precisión, será necesario finalizar el período reproductivo y calcular la tasa de mortalidad en relación con el total de nacimientos de la temporada.

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