Temporada de ballenas en Chubut: restringen la navegación para proteger a la ballena franca austral en el Golfo Nuevo
La Prefectura Naval Argentina dispuso nuevas medidas en Puerto Madryn para reducir riesgos y preservar a la especie durante la temporada de avistaje. Las restricciones apuntan a evitar colisiones y minimizar el impacto humano en zonas clave.
Con el inicio de una nueva temporada de avistaje de la ballena franca austral en Chubut, las autoridades reforzaron los controles y limitaron la navegación en el Golfo Nuevo para garantizar la protección de esta especie emblemática de la Patagonia. Las disposiciones, impulsadas por la Prefectura Naval Argentina en coordinación con organismos provinciales, buscan reducir el impacto de la actividad marítima en uno de los principales corredores naturales de reproducción.
La medida central establece un corredor exclusivo y obligatorio para el ingreso y egreso de embarcaciones en Puerto Madryn. Dentro de ese sector, los buques deben circular a baja velocidad, extremar la vigilancia y tomar recaudos especiales durante maniobras clave como amarre, zarpada y fondeo. El objetivo es claro: evitar colisiones o acercamientos peligrosos con los cetáceos, especialmente en momentos de alta concentración.
Además, se mantiene la prohibición total de navegación en la denominada Zona Intangible del Área Natural Protegida Península Valdés, un espacio crítico donde las ballenas encuentran condiciones ideales para reproducirse y permanecer con sus crías. La restricción alcanza a todo tipo de embarcaciones y refuerza el carácter estratégico de esa área para la conservación marina.
La ballena franca austral fue declarada Monumento Natural Nacional en Argentina y representa uno de los principales atractivos turísticos de Chubut. Cada año, miles de visitantes llegan a la región para observar su comportamiento, lo que genera un fuerte impacto económico en la actividad turística local.
Sin embargo, especialistas advierten que el crecimiento del turismo debe ir acompañado de prácticas responsables. La regulación del tránsito marítimo, el respeto por las distancias mínimas y la educación ambiental son claves para evitar el estrés en los animales y garantizar la sostenibilidad del avistaje.
Estudios recientes de organismos científicos y ambientales indican que las medidas de control implementadas en temporadas anteriores lograron disminuir significativamente los incidentes entre embarcaciones y ballenas. En ese sentido, las nuevas disposiciones profundizan una política de conservación que busca equilibrar el desarrollo turístico con la protección del ecosistema.
Durante estos meses, la presencia de ballenas en el Golfo Nuevo aumenta considerablemente, especialmente entre junio y diciembre, cuando se desarrolla su ciclo reproductivo. Por eso, las autoridades recomiendan a navegantes y prestadores turísticos cumplir estrictamente con las normativas vigentes.
El respeto por las zonas restringidas, la reducción de velocidad y la vigilancia constante no solo son obligaciones legales, sino también acciones fundamentales para preservar una especie que es símbolo de la biodiversidad argentina.