Una soga al cuello y celulares alrededor: la selfie humana frustró el rescate de un lobo marino en Madryn
El animal tenía un cabo incrustado en la piel y el operativo de asistencia fracasó porque una multitud se acercó a filmar con sus teléfonos. Desde la Red de Fauna Costera advierten que la curiosidad de la gente es hoy el peor enemigo de la fauna silvestre.
Un operativo de rescate que demandó paciencia, planificación y extremo cuidado terminó de la peor manera en las playas de Puerto Madryn. Un ejemplar de lobo marino, que tiene una soga profundamente incrustada alrededor de su cuello, no pudo ser liberado debido a que un grupo de curiosos se amontonó en el lugar para registrar la secuencia con sus teléfonos celulares, provocando que el animal se asustara y huyera hacia el agua.
El frustrante episodio fue dado a conocer por Víctor Fratto, licenciado en Gestión Ambiental y director de la Red de Fauna de la Patagonia (REFAUNAR). A través de un video publicado en sus redes sociales, el especialista hizo un fuerte descargo para generar conciencia sobre cómo el comportamiento humano interfiere -muchas veces de forma destructiva- en el trabajo de los profesionales.
45 minutos de trabajo perdidos en un segundo
Según relató Fratto, el rescate se realizaba bajo un protocolo sumamente milimétrico. El ambientalista había logrado aproximarse a escasos centímetros del lobo marino tras 45 minutos de movimientos lentos, silenciosos y sumamente cuidadosos, una técnica indispensable para ganarse la confianza del ejemplar y evitar que reaccionara.
Sin embargo, justo en el momento clave en que se disponía a cortar y retirar la soga que lastima al animal, el murmullo y la cercanía de las personas que se habían amontonado a mirar alteraron la situación. El lobo marino se despertó sobresaltado por el asedio y se arrojó inmediatamente al mar, haciendo imposible cualquier otro intento de ayuda.
"Se acaba de frustrar un rescate y el perjudicado fue el animal", lamentó con impotencia el director de REFAUNAR, confirmando que el ejemplar debió volver a su hábitat con la soga aún ceñida a su cuello, lo que continuará lastimándolo.
El peligro de sedar y el factor humano
Fratto detalló que este tipo de intervenciones con mamíferos marinos presentan un altísimo grado de complejidad técnica. A diferencia de otros animales terrestres, los lobos marinos no pueden ser sedados en la playa. El riesgo de utilizar anestésicos es letal: si el animal se asusta e ingresa al mar bajo los efectos de la sedación, pierde sus reflejos y muere ahogado de forma inevitable. Por ende, la única herramienta de los rescatistas es el acercamiento sigiloso.
"Muchas veces, el mayor obstáculo para un rescate no es el animal... es la gente", resumió de manera contundente el especialista en la publicación que rápidamente se viralizó en la región. El afán de conseguir una foto de cerca, registrar un video para redes sociales o simplemente "curiosear" genera un pico de estrés en la fauna, arruina horas de trabajo y pone en riesgo físico tanto al animal como al propio rescatista, que puede sufrir una mordedura ante una reacción defensiva.
Guía de convivencia: ¿cómo ayudar de verdad?
Desde los organismos de protección de fauna costera recordaron a la comunidad de Puerto Madryn y zonas aledañas que la presencia de lobos marinos y elefantes de mar es sumamente habitual en las playas patagónicas, especialmente durante los meses de invierno.
Para colaborar de manera real ante un operativo de rescate, se solicita a los vecinos:
Mantener una distancia prudente y nunca interponerse entre el animal y el mar.
Evitar ruidos molestos, gritos o silbidos.
No utilizar cámaras con flash bajo ninguna circunstancia.
Seguir las indicaciones del personal especializado y permitirles trabajar sin interferencias visuales ni físicas.
Con información de Canal 12 web