Científicos descubrieron un nuevo dinosaurio carnívoro que habitó la Patagonia hace 86 millones de años

El animal medía aproximadamente siete metros de largo y pertenecía al grupo de los megaraptóridos. El investigador del IPGP-CONICET Ariel Méndez, autor principal del estudio publicado en Palaeontologia Electronica, habló con MadrynAhora sobre el hallazgo, las características de la especie y la posible competencia entre grandes depredadores.

Equipo de redacción de Madryn Ahora

Un equipo de científicos del CONICET descubrió una nueva especie de dinosaurio carnívoro que habitó la Patagonia hace aproximadamente 86 millones de años. Se trata del Rinconraptor pipoae, un terópodo del grupo de los megaraptóridos que habría alcanzado unos siete metros de largo y se caracterizaba por sus grandes garras y huesos livianos con cavidades neumáticas.

El hallazgo se produjo en la Formación Bajo de la Carpa, en cercanías de Rincón de los Sauces, provincia de Neuquén. Los investigadores recuperaron parte de los huesos del brazo y de la pierna, además de una importante cantidad de vértebras de la cola.

En diálogo con MadrynAhora, Ariel Méndez, investigador del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología (IPGP-CONICET) y autor principal del trabajo publicado en la revista Palaeontologia Electronica, explicó que se trata de un nuevo representante de un grupo de dinosaurios carnívoros que no estaba documentado hasta el momento en esa zona.

"Es un dinosaurio carnívoro del grupo de los megaraptóridos. En la parte superior del Cretácico en Patagonia tenemos dos grandes grupos de depredadores: los abelisáuridos y los megaraptóridos. En este caso es un nuevo megaraptórido que no lo teníamos documentado en la zona", explicó.

Cómo era el nuevo dinosaurio descubierto

Científicos descubrieron un nuevo dinosaurio carnívoro que habitó la Patagonia hace 86 millones de años

Los megaraptóridos se caracterizaban por tener manos con garras extremadamente largas, que podían alcanzar los 40 centímetros.

Méndez aclaró que, en este caso, no encontraron esas garras, pero que las características de los demás huesos permitieron identificar a la nueva especie dentro de esa familia de dinosaurios carnívoros.

"Encontramos parte de un hueso del brazo, parte de un hueso de la pierna y una buena cantidad de vértebras de la cola", detalló el investigador.

A partir del tamaño de las vértebras preservadas, la tibia y el húmero, y mediante comparaciones con otros animales de características similares, el equipo estimó que el Rinconraptor pipoae habría medido unos siete metros de largo.

Dos grandes grupos de depredadores compartían la región

Uno de los aportes más importantes de la investigación tiene que ver con la diversidad de grandes carnívoros que habitaban esa zona de la Patagonia.

Hasta este descubrimiento, se habían registrado más de media docena de abelisáuridos en el área, pero no otros megaraptóridos.

A partir de los nuevos hallazgos, los científicos pudieron establecer que allí convivían dos grandes grupos de depredadores, que posiblemente competían por el alimento.

"Sabemos que en la zona había dos grandes grupos de depredadores y que posiblemente competían por el alimento. Ahora, lo que no sabemos y podemos especular es que tenían distintas presas favoritas porque posiblemente tenían también distintas estrategias de caza", explicó Méndez a MadrynAhora.

El estudio plantea que la coexistencia de megaraptóridos y abelisáuridos pudo haber generado una competencia por los recursos. Sin embargo, el registro fósil también permite considerar que ambos grupos podrían haber desarrollado distintas estrategias de alimentación para compartir el territorio.

En ese antiguo ecosistema también habitaban gigantescos saurópodos titanosaurios y ornitópodos de tamaño mediano.

Los megaraptóridos también habitaron Chubut

Consultado sobre la posibilidad de encontrar restos de estos dinosaurios en otras zonas de la Patagonia, Méndez explicó que los megaraptóridos no estaban limitados a Neuquén, sino que se distribuían por toda la región.

"Los megaraptóridos estaban distribuidos en toda la Patagonia. Hay registros no solo en Neuquén, sino también en Chubut. El año pasado se publicó uno que era el Joaquínraptor, que es de Chubut, y también hay uno que es considerado el más grande hasta el momento y viene de Santa Cruz", señaló.

Un nombre en homenaje a una investigadora

El nombre Rinconraptor hace referencia a la cercanía del lugar del hallazgo con la ciudad de Rincón de los Sauces, en Neuquén.

En tanto, pipoae fue elegido en homenaje a Laura Pipo, quien fue becaria doctoral del CONICET y participó de la campaña paleontológica de noviembre de 2019, durante la cual se recuperaron los fósiles.

"Fue una becaria doctoral del CONICET que nos acompañó en esa campaña del 2019 y que falleció repentinamente en mayo del 2020, así que decidimos homenajearla con el nombre de la especie", contó Méndez.

Las dificultades para financiar las investigaciones

Durante la entrevista con MadrynAhora, el investigador también se refirió a las dificultades que atraviesa la actividad científica por la falta de desembolsos de fondos destinados a proyectos de investigación.

Según explicó, hay proyectos que comenzaron con financiamiento y pudieron desarrollarse durante dos años, pero llevan otros dos años sin recibir desembolsos.

"Los proyectos que estaban financiados y que se habían comenzado estuvieron dos años sin problema. Ya hace dos años que no hay desembolsos", señaló.

Méndez advirtió que esta situación complica especialmente las campañas de campo y los estudios posteriores en los laboratorios, debido a que una parte importante de los recursos necesarios se destina a viajar y recuperar los fósiles.

"El principio de esta disciplina es ir al campo a buscar nuevos materiales, mejores materiales para poder entender mucho mejor lo que eran los ecosistemas del pasado", concluyó.

La investigación sobre el Rinconraptor pipoae aporta nuevos datos sobre la diversidad de dinosaurios carnívoros que habitaron la Patagonia y permite conocer mejor las posibles relaciones entre los grandes depredadores que compartían ese territorio hace millones de años.

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