Femicidio de Ana Calfín: las pruebas por las que la Justicia rechazó el "accidente" y ratificó la perpetua

La Cámara Penal de Esquel confirmó la condena y explicó por qué descartó la versión de una muerte accidental. Pesaron pericias, testimonios y el contexto de violencia de género.


La Cámara en lo Penal de Esquel confirmó la prisión perpetua para Miguel Alejandro Vargas Nehuén por el femicidio de Ana Alicia Calfín y, en el mismo fallo, dejó expuestas las razones por las que rechazó la teoría de un supuesto accidente doméstico planteada por la defensa.

La hipótesis defensiva sostenía que la víctima se habría prendido fuego accidentalmente al intentar avivar una estufa con nafta. Incluso buscaron respaldarse en manifestaciones iniciales de Calfín en el hospital, cuando en estado crítico llegó a responsabilizarse por lo ocurrido.

Pero para la Cámara esa versión quedó completamente derrumbada frente a las pruebas reunidas durante el juicio.

Entre los elementos clave que valoraron los jueces estuvieron las pericias ígneas y médicas, que contradijeron la posibilidad de un accidente; las declaraciones del personal de salud que asistió a la víctima; y los indicios recolectados por la Fiscalía que permitieron reconstruir un escenario de agresión.

También pesaron fotografías extraídas del celular de la víctima que mostraban una escena de violencia minutos antes del ataque: muebles tirados y vidrios rotos, incompatible -según los magistrados- con la versión de una tarde "normal" sostenida por el acusado.

Otro aspecto central fue el análisis del contexto de violencia de género. El tribunal entendió que las primeras expresiones de la víctima intentando desligar a Vargas Nehuén no podían interpretarse aisladas, sino en el marco de una relación atravesada por miedo, sometimiento y protección hacia el agresor.

Incluso valoraron especialmente una frase de Ana Calfín que impactó en el juicio: "Me voy a morir como mi mamá", en referencia a que su madre también había sido víctima de femicidio.

Con esos elementos, los jueces consideraron que el veredicto del jurado popular fue razonable y fundado, y rechazaron también el intento de recalificar el caso como homicidio preterintencional.

El fallo ratificó así la condena a prisión perpetua, dejó firme la responsabilidad penal de Vargas Nehuén y envió la causa al Superior Tribunal de Justicia para la revisión prevista para penas de máxima gravedad.

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