Al borde del "cientificidio": 379 investigadores del Conicet quedan en la calle por el freno a los concursos
La interrupción del cronograma oficial deja sin trabajo ni obra social a científicos de todo el país que completaron más de ocho años de formación. En Puerto Madryn, la crisis golpea a líneas de investigación en biología marina y paleontología, mientras los profesionales denuncian una severa pérdida de soberanía científica.
El sistema científico argentino atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. En Puerto Madryn, cuatro becarios posdoctorales del Centro Nacional Patagónico (CENPAT) -parte de los 379 afectados en todo el territorio nacional- quedan efectivos sin empleo al no haberse respetado los plazos administrativos para el ingreso a la carrera de investigador.
El origen del conflicto radica en la suspensión de la convocatoria que debía realizarse durante el año 2024. Jonathan Flores, doctor en Biología e investigador enfocado en la biodiversidad de aguas profundas, explicó la mecánica administrativa que derivó en la pérdida de la continuidad laboral: "El organismo no abrió el llamado a concurso en el durante el año 2024 y eso lo que produjo es que se genere este desfasaje porque nosotros si hubiésemos tenido la posibilidad de presentarnos durante ese periodo hubiésemos llegado a la publicación de los resultados aún con nuestra beca vigente".
Ante la falta de apertura oportuna, la convocatoria terminó realizándose con postergación: "Tuvimos que esperar el del año siguiente, que además se realizó a fin de año, incluso cerró durante principios de este año del 2026 y se prevé que los resultados además estén publicados recién a partir de agosto del año 2027, o sea, más de un año después".
Sin ingresos y precarizados
Los investigadores del Conicet cumplen con un régimen de dedicación exclusiva que les impide contar con otras fuentes de ingresos sustanciales, salvo una carga mínima de docencia. La interrupción de las becas deja a las familias de los profesionales en una situación de total desprotección laboral y económica.
A esta realidad se le suma la interrupción de la cobertura médica en la región. Flores remarcó que "en Patagonia venimos teniendo ya hace prácticamente 2 años que no tenemos servicio de obra social", situación agravada por las características del vínculo contractual: "Al tener esos niveles de precarización, no tenemos aporte jubilatorio, vacaciones pagas, etc., como tiene cualquier trabajador o trabajadora formal". Como respuesta a los reclamos por la falta de prestaciones de la obra social Unión Personal, la conducción de la institución ofreció un estipendio insuficiente para la contratación de medicina privada.
El deterioro presupuestario también alcanza al desarrollo cotidiano de los proyectos científicos. Respecto de los salarios, Flores señaló que "desde diciembre del 2023 hasta la actualidad a lo que es salarios hemos perdido un 40% del poder adquisitivo". En cuanto al financiamiento operativo, advirtió que "las distintas formas de proyectos de subsidios han sido anuladas o incluso proyectos que se habían ganado con anterioridad no se han pagado en tiempo y forma".
Fuga de cerebros y pérdida de soberanía
El desmantelamiento de las instituciones científicas vulnera de manera directa el vínculo con la comunidad y el sector productivo local. Desde el CENPAT se brindan servicios esenciales tanto a organismos públicos como a empresas privadas en áreas estratégicas como la paleontología y la biología marina. La interrupción forzada de estas carreras profesionales obliga a trabajadores con más de 10 o 15 años de formación académica universitaria y de posgrado a reorientarse fuera del ámbito científico.
En el marco de la convocatoria nacional de protesta impulsada hacia el Polo Científico en Buenos Aires, la comunidad científica trazó un paralelo histórico con la "Noche de los Bastones Largos" de 1966 y otros periodos de recortes al sector. Los afectados advierten que las políticas actuales buscan empujar a los profesionales a la salida del sistema o al exterior, provocando una nueva fuga de cerebros que compromete de forma permanente la capacidad de generar conocimiento soberano en el país.
Fuente: Información basada en la entrevista radial realizada a Jonathan Flores en Radio Escuela Namunkurá FM 89.7 (Puerto Madryn, Chubut).




