Por qué el parque eólico más grande del país no baja la factura de luz de los madrynenses
Chubut aporta petróleo, gas, el agua de Futaleufú y el viento de Madryn al sistema eléctrico nacional, y sus cooperativas pagan por transporte el doble que Edenor y Edesur. La empresa que más energía consume en la Patagonia controla la represa, es dueña del parque y participa en la transportista regional. Quién fija el cargo, cuánto pesa en la boleta, por qué el vecino paga más del doble que uno del conurbano y qué pueden hacer la Provincia y los municipios. Y lo que acaba de hacer Neuquén con sus regalías.
Casi nada de lo que encarece la luz en Chubut se decide en la provincia.
El precio de la energía que pagan los hogares lo fija la Secretaría de Energía de la Nación, igual para todo el país. El cargo de transporte lo fija la misma Secretaría con una regla que carga la red regional patagónica sólo a los usuarios patagónicos, y la remuneración de Transpa la aprueba el ENRE. Los subsidios que se recortan son nacionales. La concesión de Futaleufú la decide la Nación. El intendente de Madryn, Gustavo Sastre, que cuestionó ante este medio que la ciudad deba afrontar cargos de transporte pese a estar en una región generadora, no tiene en sus manos ninguna de esas cuatro llaves.
El gobernador Ignacio Torres tampoco, pero tiene lo que un intendente no: una ley propia, sancionada en mayo de 2025, para que la Provincia compre la energía por las cooperativas y les sume regalías en especie; una empresa, EPECh, que desde septiembre está autorizada por la Nación a comercializar energía; una parte de los impuestos y cargos que viajan en la boleta; y la capacidad de plantarle a la Nación el reclamo de fondo. Esta nota ordena qué le corresponde a cada uno.
¿Por qué el viento no baja la boleta?
Porque el sistema no está diseñado para eso. La energía del parque de Aluar entra al sistema interconectado nacional: una parte abastece por contrato a la propia planta de aluminio, que está en Madryn, y el resto se vende en el mercado mayorista que administra CAMMESA. Del otro lado, la energía de los hogares y los comercios chicos, lo que la Secretaría de Energía llama "demanda estacionalizada", se cubre con prioridad con la "generación asignada" (las centrales con contratos vigentes, las hidroeléctricas nacionales, la nuclear) a un precio estacional que fija la Nación cada tres meses y que es el mismo para Comodoro, Madryn o La Rioja: 80,2 pesos por kWh entre mayo y julio, antes de las bonificaciones por subsidio. Desde noviembre de 2025 las distribuidoras pueden firmar contratos con generadores para la parte de su demanda que la generación asignada no cubre, y deben llegar a cubrir el 75% con contratos. Pero el precio que paga el hogar sigue saliendo de la programación estacional nacional. No hay ninguna regla que convierta la cercanía a un parque en una tarifa menor para el vecino.
¿Por qué Edenor y Edesur pagan menos transporte?
Porque no usan una red regional. El cargo de transporte de cada distribuidora tiene dos partes: la red nacional de 500 kV de Transener, que pagan todas por igual, y la red regional de "distribución troncal", que pagan sólo los usuarios de cada región. Edenor y Edesur se conectan directo a la red de Transener, así que su troncal es cero. En la Patagonia la red regional es de Transpa: 3.121 kilómetros de líneas de 132, 220 y 330 kV, incluida la que trae Futaleufú a Madryn. Los valores los fija la Secretaría de Energía por distribuidora. Para el período agosto-octubre (Anexo III de la Resolución 190/2026, en pesos por MWh): Edenor, Edesur, Córdoba y Misiones, 5.617; Santa Fe, 5.646; Neuquén, 10.181; Río Negro, 10.361; las cooperativas de Chubut y Santa Cruz, 11.454; Corrientes, 12.537; Tucumán, Salta, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero y Jujuy, 14.158. Chubut paga el doble que el conurbano; el norte paga todavía más. En el trimestre anterior la brecha había sido mayor: 15.082 contra 5.035, el triple. La mitad del cargo chubutense, 5.837 pesos, es Transpa.
¿Qué tiene que ver Aluar con Transpa?
Transpa está controlada por Trelpa, una sociedad en la que Aluar tiene el 40%, las cooperativas eléctricas de Chubut el 20% y Camuzzi el resto. En su balance, Aluar declara una participación del 20,4% en Transpa a través de Trelpa, y clasifica esas inversiones como asociadas: influencia significativa, no control. La remuneración de Transpa no la fija Aluar sino el ENRE; CAMMESA la recauda y se la paga a la transportista, y Aluar, como gran usuario conectado a esa red, también la paga. Dicho con precisión: Aluar controla la concesionaria de Futaleufú, posee el parque eólico más grande del país y participa, a través de Trelpa, en la transportista regional. Y las cooperativas que pagan el cargo son, a la vez, socias minoritarias de la sociedad que controla a la empresa que lo cobra.
El cuadro completo es difícil de encontrar en otra provincia. Aluar controla el 60,2% de la concesionaria de Futaleufú, la represa que el Estado construyó en los años setenta para abastecerla y que se concesionó en 1995; es dueña del parque con el que, sumado a la hidroeléctrica, proyecta cubrir cerca del 70% de su consumo con renovables; y participa en la empresa que cobra el transporte a todos los demás. El agua, el viento y los cables. Y un dato que ordena la discusión: según su memoria anual, la generación de los 336 MW de la ampliación inaugurada el jueves se destinará íntegramente a producir aluminio, en sustitución de generación térmica. La ampliación no fue diseñada para abastecer a las familias de Madryn a una tarifa preferencial.
No es una historia nueva. Aluar nació en 1971 con un régimen de promoción industrial, con una represa construida por el Estado y con la infraestructura de Puerto Madryn levantada para la planta. Creció al calor del Estado, como escribió Letra P en febrero, cuando la otra empresa de la familia Madanes Quintanilla, la fábrica de neumáticos Fate, cerró su planta de San Fernando y despidió a 920 trabajadores, después de pedir en 2024 un procedimiento preventivo de crisis que el Gobierno nacional no le otorgó. Al cerrar, Fate habló de una "abusiva sobrecarga impositiva" y de "comercio desleal" por la baja de aranceles a los neumáticos importados. El antecedente no dice qué hará Aluar en Madryn; dice cómo terminó la última negociación del grupo con el Estado.
¿Cuánto pesa el transporte en la boleta?
Menos de lo que se cree, y conviene no confundir dos cosas. El doble es lo que paga la cooperativa por transporte. El vecino, en la factura, también paga más del doble, pero por otras razones: en mayo, según la UBA, un hogar de Madryn con subsidio pagaba 76.823 pesos contra 28.569 en Edenor, 2,7 veces más; sin subsidio, 109.618 contra 53.224. Para el hogar de 265 kWh que usa el observatorio, los 11.454 pesos por MWh de transporte son unos 3.000 pesos por mes; en Edenor, 1.500. Es una estimación del componente mayorista, no la liquidación de la cooperativa, pero alcanza para ver la escala: unos 1.500 pesos de diferencia en boletas que en Madryn superan los 100.000. El cargo es injusto en su reparto, pero no explica la diferencia con el conurbano.
¿Quién paga el kilovatio más caro y quién el más barato?
Depende de qué se mida. El Observatorio de Tarifa Eléctrica Argentina, de la Universidad Nacional del Sur y el Conicet, compara el precio por kilovatio sin impuestos de 36 distribuidoras, que incluye generación, transporte y lo que cobra la distribuidora. En marzo, para un hogar de 490 kWh, el más caro era el de la EPEN de Neuquén, 373,40 pesos; el más barato, Edelar de La Rioja, 154,41, seguido por la cooperativa de Río Grande, 158,28. Madryn cobraba 168,91, apenas por encima de Edesur; Comodoro, 213,74, en la mitad de la tabla. En facturas completas, con impuestos, el ranking de julio de la UBA lo encabeza Neuquén con 157.046 pesos para un hogar sin subsidio, un 76% sobre el promedio nacional de 89.205; Río Negro paga 123.820 y Madryn 120.946. Las más baratas, en la medición de mayo, eran Tierra del Fuego (49.727) y Edenor (53.224). El mismo observatorio del sur mide un componente de impuestos y cargos por kilovatio, promedio de todos los tipos de usuarios: 93,91 pesos en Comodoro y 100,23 en Madryn, contra 44,28 en Edenor. Esa cifra incluye impuestos nacionales como el IVA, provinciales y municipales, y cargos de la distribuidora; el observatorio no la desglosa, y por eso no permite decir cuánto de la diferencia es de cada jurisdicción. Lo que sí muestra es que lo que viaja en la boleta además de la energía pesa más del doble que en el conurbano.
¿Cómo está Chubut frente a sus vecinas?
Santa Cruz paga el mismo transporte que Chubut (11.454), Río Negro 10.361 y Neuquén 10.181. En el precio del kilovatio sin impuestos, Madryn y Comodoro están por debajo de Bariloche (297,25) y de la EPEN (373,40). En la factura final, Neuquén y Río Negro pagan más que Madryn sin subsidio, y Madryn pasa a ser la más cara de las tres con subsidio: 100.472 contra 93.103 de Neuquén y 92.749 de Río Negro. En gas por red, la zona sur de Chubut está también entre las tres facturas más altas del país, con 128.359 pesos sin subsidio en mayo, detrás de Tierra del Fuego y Santa Cruz.
¿Por qué el agua, el viento, el petróleo y el gas no se ven en la boleta?
Porque el sistema está diseñado para que no se vean. El petróleo y el gas no entran en la factura de luz: lo que la provincia recibe por ellos son regalías, y según el prospecto del bono 2036 el 69,34% de las regalías de 2025 estaba prendado como garantía de deudas anteriores. Garantía no significa que ese dinero se haya gastado en pagar deuda, pero sí que está comprometido. El agua de Futaleufú paga a la Provincia el 12% en regalías hidroeléctricas, que entran a rentas generales. El viento se vende por contrato o en el mercado mayorista, y nada de eso se traduce en una tarifa diferencial para los hogares. Y la red regional que saca el viento hacia el norte la pagan los usuarios patagónicos. El resultado es que la familia de Madryn no tiene ningún beneficio tarifario automático por vivir al lado del parque.
Lo que acaba de hacer Neuquén
Mientras Chubut celebraba la ampliación del parque, Neuquén anunció el jueves la "Tarifa Neuquina": un descuento del 30% sobre los cargos fijos y variables de la factura para los usuarios residenciales de la EPEN, unos 96.000 hogares, desde noviembre, con inscripción previa. El gobernador Rolando Figueroa explicó que se financia con regalías hidroeléctricas: la provincia renegoció con las concesionarias y pasó de cobrar regalías sobre el 30% de un valor de referencia a cobrarlas sobre el 100%, y decidió "redistribuir esa regalía que ingresa entre todos los usuarios del EPEN". No es electricidad gratis ni alcanza a las cooperativas neuquinas, y es un beneficio anunciado, no un ahorro comprobado. Pero es exactamente lo que la ley chubutense de 2025 prometió y todavía no hizo: usar la renta energética para bajar la boleta.
¿Qué puede hacer Chubut?
Tiene la herramienta escrita desde mayo de 2025: la Ley I N° 815 creó el Mercado Eléctrico Mayorista del Chubut y la empresa EPECh para que compre la energía por todas las cooperativas y les sume las regalías hidroeléctricas cobradas en energía en vez de en plata. EPECh se constituyó en diciembre de 2025 y el 11 de septiembre de este año la Nación la autorizó a ingresar al mercado mayorista como comercializadora (Resolución 239/2026). Desde entonces, la Provincia no informó qué contratos concretó, qué volúmenes administra ni cómo se va a traducir esa herramienta en menores costos para las cooperativas. Lo demás depende de la Nación y la Provincia puede pedirlo: que el costo de la red regional patagónica se reparta entre todos los usuarios del país, como la de Transener, porque esa red sirve para exportar el viento; que la concesión de Futaleufú, vencida desde junio de 2025 y operada con prórrogas hasta el 15 de diciembre, deje energía o regalías en la provincia; y que el régimen de la demanda residencial permita trasladar contratos más baratos a los hogares. Lo que sí está en manos de Chubut es revisar lo que la Provincia carga en la boleta y hacer con las regalías de Futaleufú lo que Neuquén hace con las suyas.
¿Qué puede hacer cada municipio?
Tres cosas concretas. La primera es abrir la boleta. En Madryn, los aumentos de Servicoop los aprueba el Concejo Deliberante por ordenanza: el último, de entre 16% y 22% según la categoría, se votó en abril de 2025 para pagar la energía a CAMMESA. En Comodoro, el pedido de la SCPL pasa por una audiencia pública y un dictamen del EnCoSeP, el ente de control municipal, y la Municipalidad, como concedente, cierra el cuadro final con la cooperativa: en julio, el ente avaló el nuevo cuadro por mayoría y el intendente anunció subas de entre 1,5% y 6,3% tras negociar con la SCPL. En las dos ciudades la discusión gira sobre lo que pide la cooperativa, no sobre las tasas municipales que viajan en la misma factura. La segunda es adherir al mercado provincial, que la Ley I N° 815 deja como opción para los municipios concedentes. La tercera es mirar sus propios consumos grandes, como las plantas de bombeo de agua: la normativa permite que un consumo de 300 kW o más contrate energía por contrato, con habilitación, contrato y cargos propios, y no garantiza ahorro por sí sola, pero es una puerta que las industrias y pesqueras de Madryn ya tienen abierta y los municipios no exploraron en público.
Torres pidió el jueves definir "de qué manera se explotan esos recursos para el beneficio de la provincia". Con las reglas actuales, el beneficio del viento llega a quien puede firmar un contrato. Para los demás, la discusión empieza por un cargo de transporte que duplica al del conurbano, sigue por los impuestos y cargos que también lo duplican, y termina en una empresa provincial que ya tiene la autorización nacional y todavía no mostró un contrato. Mientras tanto, el sistema reparte al revés de lo que dice: a los hogares que calefaccionan con electricidad se les recorta el subsidio de la luz, y las petroleras y mineras que explotan los recursos de la provincia piden entrar al RIGI con impuestos reducidos y retenciones en cero. Neuquén acaba de mostrar que la renta energética puede ir a la boleta. En Chubut, por ahora, va a la garantía de la deuda.
En la próxima entrega vamos a contar cómo el dueño de Aluar amasó su fortuna al reparo de los gobiernos de turno, de la dictadura para acá, mientras se iba quedando con el agua de Futaleufú, con la energía, con las tierras y ahora con el viento de los chubutenses. Y cómo el derrame, el bendito derrame que nos prometen cada vez que se inaugura algo, sigue sin llegar a los que vivimos en Madryn y pagamos la luz.




