Puerto Pirámides

Puerto Pirámides busca reforzar su reserva de agua ante el aumento del consumo

Con una nueva cisterna de medio millón de litros y una perforación estratégica, el rincón más paradisíaco de la Península Valdés acelera los trabajos para garantizar el agua potable y decirle adiós a la histórica dependencia de los camiones cisterna

Equipo de redacción de Madryn Ahora



El oasis de ballenas y acantilados que enamora a miles de visitantes cada año se prepara como nunca antes para enfrentar el pulso implacable del turismo estival. En Puerto Pirámides, el agua es mucho más que un recurso esencial: es el motor invisible que sostiene la vida cotidiana y el desarrollo de toda la temporada. Por eso, por estos días, el movimiento de máquinas y obreros en la localidad peninsular anticipa una respuesta estructural a uno de los desafíos más complejos de la región.

Las obras, puestas en marcha tras el anuncio oficial realizado por el gobernador Ignacio Torres y coordinadas junto al intendente Jorge Perversi, avanzan a buen ritmo con un objetivo claro: robustecer el sistema de almacenamiento y captación antes de que la llegada masiva de turistas dispare el consumo en los meses más cálidos.

Un gigante de concreto contra el verano

El corazón de este plan de infraestructura es la construcción de una imponente cisterna con capacidad para 500 metros cúbicos -equivalentes a medio millón de litros- de agua cruda. Esta estructura permitirá almacenar un volumen inédito para la villa balnearia, otorgándole al sistema una autonomía y una previsibilidad que hasta ahora no poseía.

La ecuación es sencilla pero vital: duplicar la capacidad de reserva significa ganar un margen de maniobra indispensable para que las fluctuaciones de la demanda turística no pongan en jaque el suministro diario en los hogares y comercios locales.

Innovación técnica: la apuesta por el agua salobre

Pero el proyecto no se limita a guardar más agua; también busca encontrar nuevas formas de producirla. En paralelo a la cisterna, se ejecuta una perforación de unos 70 metros de profundidad destinada a extraer agua de napa.

Se trata de un recurso salobre, con una concentración de sal menor a la del mar abierto, que funcionará como una fuente de alimentación alternativa y altamente eficiente para la planta desalinizadora. Según detalló Perversi, esta variante permitirá diversificar las vías de captación y alternar inteligentemente con el agua marina según las necesidades del proceso técnico.

El impacto de estas mejoras ya se percibe en la dinámica local. En los últimos tres meses, la planta desalinizadora logró abastecer por completo a toda la localidad de manera autónoma, sin necesidad de recurrir al operativo de camiones cisterna que históricamente funcionó como un parche de emergencia. A esto se sumaron tareas de optimización en las redes de distribución a cargo de la Dirección General de Servicios Públicos, que permitieron solucionar cuellos de botella en barrios que sufrían problemas de presión.

Hacia una temporada sin sobresaltos

La estrategia provincial y municipal apunta a un horizonte definitivo: reducir al mínimo la dependencia del transporte externo de agua. Si bien el sistema mantendrá la capacidad de recibir refuerzos en camiones si una emergencia climática o un pico extremo lo exigen, la expectativa es que la combinación de la nueva cisterna y la flamante perforación subterránea blinden el servicio.

En Puerto Pirámides, donde cada metro cúbico vale oro, estas obras no representan cemento y caños acumulados, sino la tranquilidad de saber que tanto residentes como visitantes podrán disfrutar del paraíso con la certeza de que el agua nunca dejará de correr.

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