Un padre denunció un grave caso de acoso escolar en la Escuela N°42: "Mi hija ya no quiere ir al colegio"
Asegura que pese a las denuncias y reuniones con las autoridades, el bullying continúa.
Una denuncia por acoso escolar en la Escuela N°42 de Puerto Madryn conmocionó a la comunidad educativa. David González, padre de una alumna de 10 años, publicó en sus redes sociales un extenso relato donde expuso la situación que atraviesa su hija Maia, víctima de burlas, insultos y agresiones verbales por parte de compañeros desde comienzos del ciclo lectivo.
"Otro día más donde tengo que retirar a Maia antes de que termine la jornada. Se perdió actos, cumpleaños, y el año que viene su viaje de egresados, todo por culpa del bullying", escribió González, quien aseguró haber presentado notas formales, actas y pedidos de reunión con asesoramiento legal, sin obtener respuestas concretas.
El padre relató que su hija sufre baja autoestima, ansiedad y miedo de asistir al colegio. "Hoy hasta un menor me hizo gestos en la cara y me gritó que era mentira lo que yo decía mientras la tenía llorando", detalló.
González denunció además la existencia de un grupo paralelo de WhatsApp, integrado por alumnos varones del curso, donde su hija es objeto de burlas y comentarios violentos. "Una mamá me llamó porque encontró ese grupo donde estaban su hijo y otros chicos de 10 y 11 años. Las cosas que leí y escuché son terribles", señaló.
En esos mensajes, según su testimonio, los menores realizaban insultos y comentarios ofensivos, incluso con expresiones sexuales inapropiadas. "Después de todo eso concluían que si a Maia no le gustaban las cosas, que se cambie de escuela", contó el padre.
El hombre expresó su frustración por la falta de medidas para frenar el acoso. "La escuela se supone que tiene que ser un lugar seguro, y yo ya no me siento segura de dejarla. Cada mañana espero la llamada donde me digan que la tengo que retirar porque pasó algo", lamentó.
También cuestionó la reacción de algunos padres de los agresores, quienes minimizaron la situación. "Me dijeron que no podían hacer nada con su hijo. Pero es necesario un tiempo de reflexión en las familias, menos pantallas, menos violencia, más charlas y más límites", remarcó.
González aseguró que Maia recibe apoyo psicológico por las secuelas emocionales del hostigamiento. "Estas cosas terminan muy mal, a la larga o a la corta. Maia está acompañada, pero igual es un trauma que tendrá que resolver en terapia. La familia está presente. Pero, ¿y la familia de los victimarios?", se preguntó.




