Una interna atravesada con intereses y desesperación externa
A cuatro días de la interna del PJ del domingo, las cartas parecen estar echadas y jugadas. Si bien faltan algunos actos y varias reuniones, cada uno de los precandidatos hizo lo suyo y a los que intentaron influir externamente y de manera significativa ya no les quedan más recursos ni tiempo.
Curiosamente, la interna del peronismo se embarró no por las acusaciones o cruces directos entre las listas de Juan Pablo Luque y de Dante Bowen, sino por las que vinieron desde afuera y que tuvieron como blanco al ex intendente de Comodoro Rivadavia.
Pese a que se trataba de una candidatura natural, el lanzamiento de Luque como precandidato complicó el diseño y el escenario que, desde el gobierno provincial, se había armado para la trascendental elección intermedia del 26 de octubre.
Los estrategas de Despierta Chubut daban por sentado que Bowen iba a ser el candidato. Apostaban a ello y con mucha expectativa positiva porque sabían y saben que la figura del intendente de Dolavon no tiene desarrollo territorial y por lo tanto iba a ser un escollo menor en la dura pelea que tendrá el oficialismo provincial para quedarse con una de las dos bancas en juego.
Con el ex intendente de Comodoro lanzado, a esos mismos estrategas no les quedó otra que intentar por todas las vías posibles complicarle la interna porque saben que si Luque pasa la contienda de este domingo será un rival mucho más potente y el PJ tendrá con chances concretas de quedarse con una de las bancas e incluso hasta de ganar la elección.
Por esta simple razón de conveniencia y supervivencia política hay tanto ataque desde afuera del PJ hacia Juan Pablo Luque. No es casual, en consecuencia, la coincidencia en las declaraciones de los candidatos a la diputación de Despierta Chubut, Ana Clara Romero y Gustavo Menna, con las de Alfredo Beliz, candidato a la diputación por La Fuerza del Trabajo Chubutense, y las de funcionarios del gobierno provincial, como la ministra de Familia, Florencia Papaiani.
Todos tienen el mismo guion obsesionado con Luque. Así repiten falacias como que estuvo dormido y/o en silencio durante dos años, cuando fue el único actor político y sin cargo que hizo oir su voz ante el retiro de YPF y la situación que se iba a generar en la Cuenca. También repiten que busca los fueros que ellos curiosamente ya tienen por ocupar esas bancas, desde las que fueron más útiles al gobierno nacional y su ajuste que a la suerte y calidad de vida de los chubutenses.
Las declaraciones, en consecuencia y por esa necesidad que el oficialismo tiene para la general de octubre, son tan desubicadas e inexactas como interesadas. Si no se quiere ver ese hilo conductor o se entiende como algunos como Beliz, curiosamente, pierden tiempo en su desarrollo como candidato de octubre para ocuparse de una interna que decidió pasar de largo. Otras, como Papaiani, desdibujan su trayectoria política fogoneando algo de lo que dejo de ser parte cuando renunció a su afiliación peronista para ser funcionaria del gobierno provincial.
Habrá que esperar el resultado para ver cómo sigue y cómo será la "pelea" de octubre, pero la desesperación e intromisión quedó en evidencia y seguramente se juzgará y condenará con la certeza de lo que se sabe hace tiempo, que es que del ridículo y de la traición muy rara vez se vuelve.






