A casi nueve años del femicidio, amigas de Raquel Maldonado mantienen vivo su reclamo de justicia
A casi nueve años del femicidio ocurrido en Puerto Madryn, Daiana Cejas y Candela Torres recordaron a su amiga, reclamaron que nunca se olvide que fue víctima de un femicidio y llamaron a la sociedad a involucrarse ante situaciones de violencia de género.
En el marco de una nueva conmemoración de Ni Una Menos, las amigas de Raquel Maldonado volvieron a levantar su voz para exigir memoria, justicia y concientización sobre la violencia de género. A casi nueve años del femicidio que conmocionó a Puerto Madryn, Daiana Cejas y Candela Torres recordaron a la joven de 27 años asesinada por su pareja, Maximiliano Larrabaster.
Este 3 de junio se cumplieron 11 años de la primera movilización nacional de Ni Una Menos, una fecha que para las amigas de Raquel tiene un significado especial. "Siempre que tuvimos que levantar la bandera lo hicimos y lo vamos a seguir haciendo, porque alguien decidió que ella no tenía que vivir más, cuando le callaron su voz", afirmaron.
Raquel trabajaba como cajera de supermercado y proyectaba su futuro en Puerto Madryn. Sus amigas la recuerdan como una mujer trabajadora, solidaria y llena de proyectos.
"Era la amiga bancadora, amiga segundera, llena de sueños y llena de vida", expresaron con emoción.
También destacaron que la joven estaba construyendo su futuro con esfuerzo propio. "Quería ser más, se estaba pagando su 0 kilómetro, tenía el proyecto de hacerse su casita, andaba atrás de un terreno. Tenía ganas de vivir, muchas ganas de vivir", recordaron.
La lucha para que el caso fuera reconocido como femicidio
El camino judicial no fue sencillo para el entorno de Raquel. Sus amigas explicaron que debieron involucrarse activamente en la causa para demostrar que el crimen ocurrió en un contexto de violencia de género.
"Nos tocó presentarnos como querellantes para demostrar que había sido un femicidio y que existía un contexto de violencia económica, física y verbal durante mucho tiempo", señalaron.
Candela Torres remarcó la importancia de nombrar correctamente este tipo de crímenes.
"Tengo una amiga que murió por femicidio. Es una manera de reconocer y darle un nombre a lo que pasó. A ella la mató un hombre", sostuvo.
Las señales que advirtieron antes del crimen
Las entrevistadas también recordaron los cambios que comenzaron a notar en Raquel durante los meses previos al femicidio.
"Una como amiga percibe. Te das cuenta que ya no tiene la misma sonrisa, que no tiene la misma luz, que sus ojitos ya no brillaban igual", relató Daiana.
Con el tiempo, la joven comenzó a expresar que algo no estaba funcionando en su relación de pareja.
"Ella de a poquito se empezó a soltar y nos mostró que algo estaba mal, que estaba preocupada y que la relación no funcionaba como esperaba", recordó.
Un llamado a no mirar para otro lado
Las amigas de Raquel aprovecharon la fecha para enviar un mensaje de concientización y compromiso social frente a la violencia de género.
"Tenemos la obligación moral y ética de no mirar para el costado. Hay que llamar a la Policía cuando vemos una situación de violencia", afirmaron.
También cuestionaron la indiferencia que muchas veces existe frente a estos casos.
"La gente tiene miedo de involucrarse y prefiere hacer vista gorda y seguir con su vida", señalaron.
En ese sentido, pidieron fortalecer el diálogo dentro de las familias para detectar situaciones de riesgo a tiempo.
"Tómense el tiempo, siéntense y hablen con sus hijos. Una charla a tiempo puede salvar vidas", reflexionaron.
El femicidio y la condena
El crimen ocurrió en 2017 en Puerto Madryn. Según determinó la investigación judicial, Maximiliano Larrabaster apuñaló a Raquel Maldonado durante una discusión de pareja.
Tras el ataque, intentó sostener que la joven se había quitado la vida, pero los informes médicos forenses descartaron esa versión al demostrar que la lesión no podía haber sido autoinfligida.
Durante el juicio oral, el tribunal integrado por las juezas Marcela Pérez, Yamila Flores y Stella Eizmendi consideró acreditado que el hecho ocurrió en un contexto de violencia de género y condenó a Larrabaster a prisión perpetua por homicidio agravado.
A casi nueve años del femicidio, sus amigas aseguran que seguirán recordándola y manteniendo vivo su reclamo.
"Que la muerte de nuestra amiga no sea en vano. Su luz se apagó, pero nosotras seguimos acá", concluyeron.