Se cumplen 32 años del asesinato de Omar Carrasco en Zapala
El crimen del soldado ocurrido en 1994 en el Grupo de Artillería de Zapala marcó el fin del servicio militar obligatorio. En el mismo cuartel, 29 años después, fue asesinado el soldado Pablo Córdoba, un caso que aún no tiene sospechosos identificados.
Este 6 de marzo se cumplen 32 años del asesinato del soldado Omar Octavio Carrasco en el Grupo de Artillería de Zapala, un caso que conmocionó al país y marcó el fin del servicio militar obligatorio en Argentina.
La tarde del 6 de marzo de 1994, Carrasco fue visto por última vez con vida en la batería A del cuartel. Su cuerpo aparecería un mes después, el 6 de abril, en otro sector del predio militar.
El impacto que generó el caso derivó en el fin del servicio militar obligatorio, conocido popularmente como "colimba", término que surgía de la frase "corre, limpia y barre". Ese sistema fue reemplazado por uno voluntario, que se planteó como más profesional.
Este aniversario además ocurre pocos meses después de la muerte de su madre, Sebastiana Barrera, quien falleció el 26 de diciembre pasado en Neuquén.
El caso Carrasco vuelve a ser recordado también por otro hecho ocurrido en el mismo cuartel, pero 29 años después. El 1 de junio de 2023 fue asesinado el soldado voluntario Pablo Jesús Córdoba, quien recibió dos disparos en la cabeza mientras cumplía guardia a las 6 de la mañana.
A 33 meses del hecho, el crimen todavía no tiene sospechosos identificados.
Ante un nuevo aniversario, su madre, Natalia Uribe, expresó en redes sociales: «La injusticia duele, la inoperancia y la sensación de burla también». En otro mensaje agregó: «No me acostumbré. No me resigné. No me voy a callar. No me rendiré. Porque detrás de ese expediente está mi hijo. Y detrás de cada demora hay responsables. Exijo respuestas. Exijo avances reales. Exijo justicia».
Uribe señaló además que, aunque los casos tienen diferencias, también presentan similitudes. «Es distinta la forma en que nuestros hijos entraron al Ejército, pero en lo demás es todo muy parecido», afirmó en diálogo con el diario Río Negro.
En ambos casos, según sostuvo, se intentaron instalar hipótesis distintas al homicidio. En el caso de Carrasco se mencionó primero una posible deserción, luego que había muerto de frío o que había sido atacado fuera del cuartel. Finalmente se determinó que murió por la paliza recibida dentro de las instalaciones, que le provocó un hemotórax, aunque también se mencionó la posibilidad de una atención médica deficiente en el hospital de la guarnición militar.
En el caso de Córdoba, cuando su cuerpo apareció con dos disparos en la cabeza, también se intentó instalar la hipótesis del suicidio.
Sin embargo, la autopsia médico forense indicó que cualquiera de los dos disparos podía provocar la muerte y que ambos lo habían dejado sin posibilidad de realizar movimientos conscientes.
El anterior juez que intervino en el caso, Hugo Greca, sostenía que el joven podría haberse suicidado por un mal estado de ánimo. No obstante, la autopsia psicológica señaló que no se evidenciaban indicadores de conducta suicida ni sentimientos de desesperanza hacia el futuro.
«No puedo creer que diga eso», expresó la madre del soldado, quien cuestionó distintas hipótesis planteadas durante la investigación.
En el caso de Carrasco, también hubo controversias desde el inicio. Según se informó, hubo apuro por declarar una muerte natural y entregar el cuerpo a sus padres en un cajón cerrado. Durante la autopsia realizada en el cuartel, sin las condiciones adecuadas, se detectó que tenía las costillas fracturadas a golpes.
En tanto, en el caso de Córdoba se informó inicialmente a la Policía Federal que se había tratado de un suicidio y no se convocó a personal de Criminalística ni a especialistas en homicidios, lo que derivó en que la escena del crimen fuera alterada.



