Ataques de pitbull en Chubut: tras la muerte en Madryn, vuelven a quedar en foco antecedentes de casos graves
La muerte de un hombre de 65 años en Puerto Madryn, tras ser mordido por un perro, volvió a poner en discusión los antecedentes de ataques graves protagonizados por animales de razas consideradas potencialmente peligrosas en la provincia.
El caso reciente reavivó el recuerdo de otros episodios ocurridos en la provincia en los últimos años, varios de ellos con consecuencias severas.
Uno de los antecedentes más cercanos ocurrió en marzo de 2024 en Puerto Madryn, cuando un niño de 11 años fue atacado por un pitbull en la zona de la rambla. El menor sufrió heridas en una pierna, en un sector cercano a la arteria femoral, y debió recibir puntos de sutura. La gravedad de la lesión generó alarma por el riesgo que implicaba.
En enero de 2025 en Trelew, un nene de 6 años fue mordido por un perro de esta raza mientras se encontraba en el patio de una vivienda. El ataque le provocó heridas en la cabeza, el cuello y la espalda, por lo que debió ser trasladado al hospital y recibir varios puntos de sutura.
Otro caso que generó fuerte impacto ocurrió en enero de 2022 en Puerto Madryn, cuando una nena de 2 años fue atacada en el rostro por un pitbull en la vía pública. La menor tuvo que ser hospitalizada de urgencia por las lesiones sufridas en la cara.
Ese mismo año, en Playa Unión (Rawson), se registró otro episodio que generó preocupación: una niña pequeña fue mordida por un pitbull y debió ser asistida por heridas de consideración, lo que derivó en cuestionamientos hacia el dueño del animal.
A estos antecedentes se suman situaciones judicializadas en localidades como Gaiman, donde en 2023 se inició una investigación penal tras un ataque que provocó lesiones, reflejando que este tipo de hechos no solo se repite sino que también tiene consecuencias legales.
En la mayoría de los casos, se repiten factores comunes: animales sin medidas de seguridad, ausencia de bozal o correa y fallas en la tenencia responsable por parte de los propietarios.
Las normativas vigentes establecen que los perros considerados potencialmente peligrosos deben circular con correa, bozal y bajo control, especialmente en espacios públicos. Sin embargo, los antecedentes muestran que estas disposiciones no siempre se cumplen.
El nuevo caso ocurrido en Puerto Madryn, que terminó con un desenlace fatal, vuelve a poner en primer plano la necesidad de reforzar controles, promover la responsabilidad en la tenencia de animales y evitar que episodios de este tipo vuelvan a repetirse.




