Regalías en rojo, la pesca no repunta y no hay un plan de salvataje a la vista
Los municipios comienzan a advertir que la caída de las regalías está afectando sus cuentas. La industria hidrocarburífera continúa sin un horizonte claro de actividad y no parece tener un desarrollo previsible en el corto plazo. La pesca enfrenta sus propios problemas, y las autoridades siguen sin dar respuestas.
La crisis económica que atraviesa el país está lejos de superarse y las inversiones prometidas desde Casa Rosada no se han concretado. Las provincias padecen la falta de medidas que sirvan como paliativo frente a tanta incertidumbre, y Chubut sigue siendo un cúmulo de buenas intenciones.
Un claro ejemplo de esta situación se ve en la industria hidrocarburífera, una de las más pujantes del país. Si bien es cierto que las empresas redujeron sus planes de inversión debido a la baja del precio del barril, la caída de la actividad económica y los altos costos en dólares, la meca del convencional sigue sin reaccionar. Es como un boxeador groggy que se mantiene en pie solo por inercia.
Los intendentes comienzan a reclamar, aunque de manera implícita, que la baja en las regalías afecta las cuentas públicas y complica su gestión diaria. Los jefes comunales de Trelew, Gerardo Merino, y de Trevelin, Héctor Ingram, fueron los primeros en alzar la voz, aunque no son los únicos que, por lo bajo, critican la falta de acciones para cambiar el panorama en Chubut.
Números que preocupan
Para dimensionar el reclamo, según datos de la Secretaría de Energía de la Nación, la provincia solo recaudó 27,2 millones de dólares en regalías petroleras durante mayo. Exceptuando los meses más duros de la pandemia, se trata de la cifra más baja desde septiembre de 2017.
Otro dato preocupante es que mayo volvió a mostrar un descenso respecto del mes anterior: en abril se habían recaudado 27,7 millones. En comparación con mayo de 2024, la caída fue del 23,5 %, ya que entonces se habían recaudado 35,8 millones de dólares.
Mientras la Secretaría de Energía analiza los números de junio, el panorama no parece mejorar. El golpe a las cuentas públicas podría profundizarse con la llegada del verano.
"Estamos recibiendo alrededor de 700 millones de pesos menos por regalías y coparticipación. Esto se debe a que bajó el precio del barril, la producción, el dólar no es competitivo y además cayó la recaudación por IVA. Todo eso hace que en nuestras arcas tengamos 700 millones menos en los últimos tres meses", explicó Merino.
El intendente de Trelew no fue el único en hablar, pero llama la atención que otras autoridades de la Cuenca del Golfo San Jorge no reclamen por uno de sus principales ingresos.
La pesca, otro foco de conflicto
Otro frente de preocupación para Chubut es la pesca. El conflicto está por cumplir cuatro meses y ya representa una pérdida estimada en 500 millones de dólares para la provincia. ¿Qué ocurre?
Los trabajadores nucleados en el SOMU reclaman que el Gobierno provincial intervenga ante Nación para convocar a una mesa de diálogo con las cámaras empresarias, que se niegan a salir al mar por los altos costos en dólares.
El conflicto sigue sin resolverse, y los marineros de Chubut endurecen su postura, amenazando con acampar en Fontana 50. Las cámaras empresarias se mantienen firmes. Alegan que, con el precio del dólar y las crisis globales, "es imposible exportar langostino sin pérdidas". Los trabajadores exigen mejoras salariales y el reconocimiento de los días en que las flotas están paralizadas.
Los barcos no salen a pescar, las empresas tienen sus cámaras frigoríficas repletas de langostino, y por ahora solo queda esperar una nueva reunión en Buenos Aires con la intervención del Ministerio de Trabajo. Todo indica que la situación continuará sin cambios.
Un panorama cada vez más difícil
Tanto la pesca como los hidrocarburos son claves en la economía de Chubut. La caída en los ingresos por regalías y coparticipación es cada vez más notoria, y no se vislumbra un plan de largo plazo.
En este contexto, el intendente Ingram advirtió que la situación económica de Trevelin es crítica debido a la caída de la coparticipación.
Según explicó, actualmente el municipio recibe apenas "un tercio" de los fondos coparticipables que le corresponderían, lo que obliga a cubrir con recursos propios compromisos esenciales como el pago de sueldos y aguinaldos.
"Nuestros números son complicados, como lo son en todos los municipios. Algunos están intentando cumplir con el pago de salarios y ya se habla de posibles paros", subrayó Ingram.
"No somos ajenos a la realidad del resto. Transitamos momentos difíciles, con una coparticipación baja que complica mucho. Hemos afrontado sueldos y aguinaldos con fondos propios, más allá de lo poco que llega de Nación", agregó.
Asimismo, advirtió que si no hay una mejora significativa en la coparticipación, la obra pública y otros factores clave para dinamizar la economía regional, sostener la gestión será cada vez más difícil: "Es una visión personal, pero creo que vamos todos a un cuello de botella. Si no cambian las condiciones políticas y económicas, será muy complicado enfrentar los meses que vienen".



