Dolor por la muerte de "Coca" Luján: tenía 100 años y fue símbolo de la lucha por los desaparecidos
Sara "Coca" Luján de Molina, histórica referente de los derechos humanos en Catamarca, falleció a los 100 años, en una semana atravesada por la memoria colectiva a 50 años del golpe de Estado de 1976.
Su historia está profundamente ligada a la última dictadura. Fue secuestrada el mismo día del golpe y permaneció detenida durante un año en distintos centros clandestinos. Mientras tanto, su hijo Raúl Mateo Molina fue secuestrado meses después y trasladado a La Perla, donde fue asesinado, según testimonios. Su cuerpo nunca fue recuperado.
Desde entonces, "Coca" dedicó su vida a la búsqueda de verdad y justicia. Formó parte de organismos de derechos humanos y fue una de las impulsoras de la querella por los crímenes de La Perla, manteniendo su participación activa incluso en los últimos tiempos.
En sus intervenciones públicas, insistía en la necesidad de encontrar a los desaparecidos: "Nuestro duelo no termina hasta que aparezcan", repetía, marcando el eje de su lucha.
Su fallecimiento generó una fuerte repercusión en el ámbito de los derechos humanos. Dirigentes y organismos la despidieron destacando su compromiso y su historia de vida, que se convirtió en símbolo de resistencia y memoria.
En el marco de un nuevo aniversario del golpe, su partida refuerza el valor de quienes sostuvieron durante décadas el reclamo por memoria, verdad y justicia en todo el país.



