Alertan que el brote de ébola en el Congo podría tardar hasta seis meses en ser controlado
El Gobierno de la República Democrática del Congo informó que el brote de ébola continúa en sus primeras etapas y advirtió que podrían necesitar hasta seis meses para contenerlo.
La República Democrática del Congo atraviesa las primeras etapas de un nuevo brote de ébola que, según estimó el Gobierno, podría demandar entre cuatro y seis meses para ser controlado.
El ministro de Salud, Roger Kamba, informó que el número de personas con síntomas compatibles con la enfermedad aumentó a alrededor de 1.000, mientras que 101 casos ya fueron confirmados por laboratorio.
Además, indicó que se registraron unas 220 muertes probables y 17 fallecimientos confirmados mediante pruebas, mientras que unas 3.600 personas permanecen bajo monitoreo como contactos estrechos.
"Aún estamos al comienzo de una epidemia", afirmó Kamba durante una conferencia de prensa realizada 11 días después de la declaración oficial del brote.
La enfermedad afecta hasta el momento a las provincias de Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur, siendo la ciudad minera de Mongbwalu, en Ituri, el principal epicentro.
El brote fue declarado el 15 de mayo y corresponde a la cepa Bundibugyo del virus del Ébola, una variante menos común que, según explicó el funcionario, dificulta la detección temprana de los casos.
Las autoridades señalaron que todavía no lograron identificar al "paciente cero" y continúan trabajando con estrategias de vigilancia epidemiológica, pruebas, aislamiento, rastreo de contactos y entierros seguros para intentar frenar la propagación.
Kamba también reconoció dificultades vinculadas a la resistencia comunitaria y la inseguridad en algunas zonas afectadas. Según explicó, hubo ataques a instalaciones sanitarias y persisten creencias erróneas sobre la enfermedad, incluyendo versiones que la califican como "mística" o inventada.
En paralelo, el Gobierno anunció que desde julio planea incorporar a 60.000 trabajadores comunitarios de salud para fortalecer la vigilancia y la educación sanitaria.
Otro de los problemas mencionados por las autoridades es el acceso a áreas controladas por el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), especialmente en ciudades como Goma y Bukavu.
Además, el Gobierno suspendió temporalmente los vuelos civiles de pasajeros hacia y desde Bunia, capital de Ituri, aunque aclaró que los vuelos humanitarios continúan operativos.
La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) aseguró que los vuelos internacionales siguen siendo seguros y recordó que el ébola no se transmite por el aire, sino por contacto directo con sangre o fluidos corporales de personas infectadas.
Por su parte, el científico ugandés Pontiano Kaleebu llamó a mantener la calma y sostuvo que la región ya logró contener brotes similares mediante respuestas coordinadas y apoyo internacional.
El especialista explicó que, aunque la cepa Bundibugyo no cuenta con vacuna ni tratamiento aprobado, los pacientes pueden recibir atención de apoyo para evitar complicaciones graves.
Kaleebu también remarcó que el ébola se diferencia de la Covid-19 porque no se transmite por vía aérea, y pidió reforzar la vigilancia en las fronteras debido al constante movimiento de personas y mercancías entre Uganda y el Congo.
"Si la casa de tu vecino se incendia, la tuya también corre peligro. El fuego podría propagarse", advirtió el científico.
Fuente: Noticias Argentinas



