Bomberos Voluntarios lanzan una campaña para prevenir el envenenamiento por monóxido de carbono
Con la llegada de las bajas temperaturas, el cuerpo de bomberos de Puerto Madryn advierte sobre los peligros de una mala combustión en los hogares y brinda claves esenciales para evitar tragedias
Con el inicio de la temporada invernal y el consecuente descenso de la temperatura, el uso de artefactos de calefacción se vuelve indispensable en los hogares. Sin embargo, este escenario también incrementa drásticamente el riesgo de intoxicaciones por monóxido de carbono (CO), un gas altamente tóxico, inodoro e invisible que se cobra vidas cada año.
Ante esta problemática, el cuerpo de Bomberos Voluntarios de Puerto Madryn ha puesto en marcha la campaña #InviernoSeguro, bajo el lema de la "Cultura de la Prevención", con el objetivo de concientizar a la comunidad sobre los cuidados que se deben tener dentro de las viviendas.
El color de la llama: la primera señal de alerta
Desde el cuartel central hicieron especial hincapié en la necesidad de revisar el estado de los artefactos a gas. Una de las formas más sencillas y visuales de detectar una mala combustión es observar el color del fuego en cocinas, termotanques y estufas.
"¡CUIDADO con la llama amarilla! Debe verse azul", advierten los servidores públicos. Una llama de color amarillo o naranja es un indicador directo de que el artefacto está quemando mal y liberando monóxido de carbono al ambiente.
Asimismo, las autoridades recordaron que bajo ninguna circunstancia se debe utilizar el horno o las hornallas de la cocina para calefaccionar los ambientes, una práctica lamentablemente común pero de altísimo riesgo.
Revisión profesional y ventilación: las claves para salvar vidas
Para garantizar un invierno sin accidentes, Bomberos Voluntarios detalló una serie de recomendaciones fundamentales que todos los vecinos deberían seguir de manera rigurosa:
Contratar personal matriculado: La revisión y mantenimiento de las instalaciones debe quedar exclusivamente en manos de un gasista matriculado, quien es el verdadero aliado para certificar que todo funcione de manera segura.
No obstruir la ventilación: Las rejillas de ventilación obligatorias en los hogares son vitales. Bajo ningún concepto deben ser tapadas para evitar el ingreso de aire frío.
Limpieza de conductos: Los caños de tiraje y escape de gases suelen obstruirse con hollín o nidos de aves durante los meses en que no se usan, lo que provoca que los gases tóxicos vuelvan al interior de la casa.
Ventilar de forma constante: La premisa es clara y directa: "¡Ventilar, ventilar, ventilar!". Mantener siempre una pequeña corriente de aire permite la renovación del oxígeno.




